Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 9 de mayo de 2010
Grandiosa jornada, pese a que el comité de designación se había columpiado de mala manera. Eligió a un árbitro bueno y a otro malo para los dos duelos clave del curso. Undiano Mallenco dirigió el Sevilla-Barcelona y Muñiz Fernández el Real Madrid-Athletic. Pronto se vio la diferencia entre ambos. Uno será nuestro representante en el Mundial y está considerado el mejor de España. El otro consta en la lista de colegiados que los aficionados no quieren para pitar a su equipo, porque son como un tiro al aire. Nunca sabes a quién le tocará la bala.
Y la bala le cayó a Amorebieta en el minuto 19. Cometió mano, sí. En el área, sí. Era penalti, claro. Pero jamás se puede sacar una tarjeta roja a un defensor porque el balón le golpee en su extremidad superior izquierda. La pena máxima es evidente, pues cortó la trayectoria de un balón que se iba directo al arco de su portero; pero de ahí a expulsarlo... Una roja merece no sólo una ocasión manifiesta de gol (que sería discutible si los pocos metros que había recorrido el cuero desde la bota madridista la completaban como tal), sino una voluntariedad clara por parte del infractor. Eso no se dio de ningún modo. Y la jugada condicionó el choque. Los bilbaínos acabaron renqueantes ante la avalancha blanca, que se animaba por la presunta remontada sevillista ante el Barça. El Athletic no podía más, con un jugador menos más de 70 minutos.
Muñiz no es un buen árbitro. Pero Undiano tampoco se lució en Sevilla. Todo su prestigio lo viene manchando últimamente con arbitrajes diplomáticos y condescendientes. Así fue en el Clásico de la primera vuelta en el Camp Nou. Así fue en el derbi del Bernabéu Real Madrid-Atlético; y así fue ayer. Acabó resoplando, qué menos, tras un duelo bestial entre el Sevilla y el sideral Barcelona de Guardiola. Pero se le notó la prisa por irse al vestuario y no buscarse problemas.
Quizá se acordó de Teixeira, manejando el acta a posteriori en el Villarreal-Barcelona, para no tener que explicar por qué a un expulsado por doble amarilla, Busquets, le permitió ser sustituido. Undiano tenía ayer la cabeza embotada tras un choque muy duro, de muchas patadas, y acababa de obviar, tres minutos antes, un penalti enorme de Piqué sobre Kanouté... Así que, pese a haber amonestaciones y sustituciones en el descuento, no alargó los tres minutos que había decretado, y a correr. Él a su caseta. Y los jugadores del Barça a abrazarse. La Liga, esta hermosa Liga, está en sus manos.
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domingo, 9 de mayo de 2010
Doble amarilla: Muñiz y Undiano
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lunes, 3 de mayo de 2010
Tarjeta roja a la LFP
Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 3 de mayo de 2010
Hoy es lunes, y aún no sabemos los horarios del fin de semana. Hace unos días fue viernes, y nueve clubes de Primera se reunieron a comer y, sobre todo, a repartirse el pastel del futuro. Lo quieren más grande y sólo para ellos. Pero, bien adornado, lograrán que los pequeños acepten. El modelo no parece muy origina, pero sí efectivo. Lo han copiado de la Premier Legaue inglesa, con más de una década de retraso.
Quieren crear una Liga de élite y mandar ellos sobre la competición. Como la LFP no les ha servido, anquilosada, rígida y con demasiado peso de los pequeños, ahora Real Madrid, Barcelona, Valencia, Deportivo, Atlético, Sevilla y otros quieren reorganizarlo todo a su gusto. Más dinero, repartido por criterios de grandeza, audiencia televisiva y títulos, y con un mecanismo de solidaridad que trate de equilibrar las cosas. Se han dado cuenta de que no es de recibo que el segundo le saque 30 puntos al tercero. Un año de dominio del duopolio Madrid-Barça es divertido, apasionante, políticamente rentable; pero si esa dialéctica se establece en la Liga, sería su muerte.
¿Alguien ha caído en la cuenta de que el Madrid ya tiene el récord de victorias en una Liga, 29, y no es líder? Aún quedan tres jornadas y podría acabar el campeonato con 32 ¡y no ganarlo! ¿Alguien ha caído en que el Barça sólo ha perdido un partido en toda la campaña y podría perderla con sólo un empate más? Se daría el caso de que un club con sólo una derrota en toda la temporada ¡no gana la Liga!
Hoy es lunes y aún seguimos sin conmocer los horarios del fin de semana. Esta competición, el espectáculo que más millones mueve en España, está regida por unos hombres que no piensan más que en sus intereses personales, en el dinero de hoy, en los ingresos de mañana para pagar los gastos de ayer, ya apuntados en el 'debe' de las cuentas. Sin unos criterios profesionales, comunes, que redunden en el bien común a medio plazo.
Y de ahí, de ese desgobierno, parten las miserias que nos dan que hablar y sazonan de picardía las tertulias, las columnas y los blogs. Gracias a eso, podemos preguntarnos si el Atleti se dejó ganar en Sevilla; si Teixeira 'amañó' su acta para decir que la segunda amarilla del culé Busquets era en realidad la primera del amarillo Llorente. Gracias a que nadie es responsable de nada, todos se pueden permitir un poquito de esto y un poquito de lo otro. Por eso los clubes acogidos a la ley concursal pueden dejar de pagar, hacerle una quita a los salarios de sus futbolistas y seguir pujando por nuevos fichajes para encarecérselos a los que sí cumplen. Por eso, el día en que descendieron al Sevilla y al Celta a Segunda B por impagos, hubo que echarse atrás e inventar una Liga elefantiásica.
Gracias a que nadie, ni dirigentes del fútbol (por lo que les cae), ni políticos (por lo que no quieren que les caiga) le ha metido mano a esta industria, hoy es lunes y aún no sabemos los horarios del fin de semana en que se celebra la penúltima jornada. Las teles no han logrado consensuar su criterio porque, como nadie lo pensó con antelación, no se han inventado cómo sacarle a esta jornada la tajada que tiene. Porque 'sólo está en juego el título, la 'Champions', la UEFA y el descenso. Nada más.
¿Alguien imagina que un día todo esto se arregle? Si los profesionales de aquel lado se dedican a rreglar lo suyo, las tertulias, las columnas y los blogs podrían dedicarse a hablar de fútbol. Fútbol, ¿se acuerdan de qué era eso?
periodistaycolegiado@elmundo.es
Hoy es lunes, y aún no sabemos los horarios del fin de semana. Hace unos días fue viernes, y nueve clubes de Primera se reunieron a comer y, sobre todo, a repartirse el pastel del futuro. Lo quieren más grande y sólo para ellos. Pero, bien adornado, lograrán que los pequeños acepten. El modelo no parece muy origina, pero sí efectivo. Lo han copiado de la Premier Legaue inglesa, con más de una década de retraso.
Quieren crear una Liga de élite y mandar ellos sobre la competición. Como la LFP no les ha servido, anquilosada, rígida y con demasiado peso de los pequeños, ahora Real Madrid, Barcelona, Valencia, Deportivo, Atlético, Sevilla y otros quieren reorganizarlo todo a su gusto. Más dinero, repartido por criterios de grandeza, audiencia televisiva y títulos, y con un mecanismo de solidaridad que trate de equilibrar las cosas. Se han dado cuenta de que no es de recibo que el segundo le saque 30 puntos al tercero. Un año de dominio del duopolio Madrid-Barça es divertido, apasionante, políticamente rentable; pero si esa dialéctica se establece en la Liga, sería su muerte.
¿Alguien ha caído en la cuenta de que el Madrid ya tiene el récord de victorias en una Liga, 29, y no es líder? Aún quedan tres jornadas y podría acabar el campeonato con 32 ¡y no ganarlo! ¿Alguien ha caído en que el Barça sólo ha perdido un partido en toda la campaña y podría perderla con sólo un empate más? Se daría el caso de que un club con sólo una derrota en toda la temporada ¡no gana la Liga!
Hoy es lunes y aún seguimos sin conmocer los horarios del fin de semana. Esta competición, el espectáculo que más millones mueve en España, está regida por unos hombres que no piensan más que en sus intereses personales, en el dinero de hoy, en los ingresos de mañana para pagar los gastos de ayer, ya apuntados en el 'debe' de las cuentas. Sin unos criterios profesionales, comunes, que redunden en el bien común a medio plazo.
Y de ahí, de ese desgobierno, parten las miserias que nos dan que hablar y sazonan de picardía las tertulias, las columnas y los blogs. Gracias a eso, podemos preguntarnos si el Atleti se dejó ganar en Sevilla; si Teixeira 'amañó' su acta para decir que la segunda amarilla del culé Busquets era en realidad la primera del amarillo Llorente. Gracias a que nadie es responsable de nada, todos se pueden permitir un poquito de esto y un poquito de lo otro. Por eso los clubes acogidos a la ley concursal pueden dejar de pagar, hacerle una quita a los salarios de sus futbolistas y seguir pujando por nuevos fichajes para encarecérselos a los que sí cumplen. Por eso, el día en que descendieron al Sevilla y al Celta a Segunda B por impagos, hubo que echarse atrás e inventar una Liga elefantiásica.
Gracias a que nadie, ni dirigentes del fútbol (por lo que les cae), ni políticos (por lo que no quieren que les caiga) le ha metido mano a esta industria, hoy es lunes y aún no sabemos los horarios del fin de semana en que se celebra la penúltima jornada. Las teles no han logrado consensuar su criterio porque, como nadie lo pensó con antelación, no se han inventado cómo sacarle a esta jornada la tajada que tiene. Porque 'sólo está en juego el título, la 'Champions', la UEFA y el descenso. Nada más.
¿Alguien imagina que un día todo esto se arregle? Si los profesionales de aquel lado se dedican a rreglar lo suyo, las tertulias, las columnas y los blogs podrían dedicarse a hablar de fútbol. Fútbol, ¿se acuerdan de qué era eso?
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lunes, 26 de abril de 2010
Guardiola saca la 'meseta' a pasear
Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 26 de abril de 2010
Sembrando, sembrando, Guardiola se ha labrado una imagen de tipo sincero y templado. Es un hombre listo, mucho, como ya demostró en su época de jugador, que tuve el el placer de disfrutar. Cuando llegó al banquillo culé se impuso un camino de mesura y decidió negar toda entrevista. Él es quien decide cuándo y cómo habla. Lo controla todo. Y se vistió de sincero, elaborando un discurso en el que reconoce los valores del rival antes que nada, en el que afirma de modo insistente que cualquier equipo los ganará si el Barça no es el que más suda, y siempre con un tono mesiánico que ha calado hondo entre los seguidores del Barcelona e incluso entre los demás.
Es un maestro de los tiempos; y en lo deportivo ya lo demostró el año pasado. Se pasó el curso diciendo que el Madrid era un rival muy duro y que ellos no podían hablar de títulos, sino del partido siguiente. En cuanto los blancos le pisaron los talones y en Madrid se empezó a soñar con el título, Guardiola reaccionó: "Me es igual lo que se diga, nosotros vamos a ganar la Liga". Fue la primera vez que lo dijo. Y la única. No lo volvió a necesitar y regresó a su elegancia de traje y palabra.
Ahora que ya peina canas y calva creciente producto de la presión del cargo, sabe más el diablo por viejo que por diablo y cuando ha creído oportuno, ha cogido su tridente y ha pinchado de lleno con él: "Yo no sé ni las reglas, ¿cómo voy a hablar del árbitro? En la meseta central sí saben de eso", afirma.
'Meseta' es la palabra que usan los catalanistas para no pronunciar 'Madrid'. Y, por la templanza habitual de Pep, hay que analizar su uso en este caso como intencionado, pues él nunca ha exhibido sus posiciones políticas. Ahora utiliza ese discurso en su beneficio. Ya hemos visto que un técnico puede lograr que sus futbolistas dejen de serlo y pasen a ser segadoras: el Espanyol zurció a patadas al Barça y el Zaragoza lo hizo con el Madrid el sábado. Si un entrenador debe ser algo ese algo es psicólogo. Manejar el lenguaje es clave para conseguir lo que buscas: de tus chicos, de la prensa, de los árbitros...
Hoy, Guardiola, con su equipo embotado mentalmente y en el filo de volver a ser histórico o quedarse en blanco, quiere sacar ventaja de su presunta sinceridad eterna y mediatizar a los colegiados. Y lo hace con pancartas políticas. Él sabrá, pero eso está muy feo.
periodistaycolegiado@elmundo.es
Sembrando, sembrando, Guardiola se ha labrado una imagen de tipo sincero y templado. Es un hombre listo, mucho, como ya demostró en su época de jugador, que tuve el el placer de disfrutar. Cuando llegó al banquillo culé se impuso un camino de mesura y decidió negar toda entrevista. Él es quien decide cuándo y cómo habla. Lo controla todo. Y se vistió de sincero, elaborando un discurso en el que reconoce los valores del rival antes que nada, en el que afirma de modo insistente que cualquier equipo los ganará si el Barça no es el que más suda, y siempre con un tono mesiánico que ha calado hondo entre los seguidores del Barcelona e incluso entre los demás.
Es un maestro de los tiempos; y en lo deportivo ya lo demostró el año pasado. Se pasó el curso diciendo que el Madrid era un rival muy duro y que ellos no podían hablar de títulos, sino del partido siguiente. En cuanto los blancos le pisaron los talones y en Madrid se empezó a soñar con el título, Guardiola reaccionó: "Me es igual lo que se diga, nosotros vamos a ganar la Liga". Fue la primera vez que lo dijo. Y la única. No lo volvió a necesitar y regresó a su elegancia de traje y palabra.
Ahora que ya peina canas y calva creciente producto de la presión del cargo, sabe más el diablo por viejo que por diablo y cuando ha creído oportuno, ha cogido su tridente y ha pinchado de lleno con él: "Yo no sé ni las reglas, ¿cómo voy a hablar del árbitro? En la meseta central sí saben de eso", afirma.
'Meseta' es la palabra que usan los catalanistas para no pronunciar 'Madrid'. Y, por la templanza habitual de Pep, hay que analizar su uso en este caso como intencionado, pues él nunca ha exhibido sus posiciones políticas. Ahora utiliza ese discurso en su beneficio. Ya hemos visto que un técnico puede lograr que sus futbolistas dejen de serlo y pasen a ser segadoras: el Espanyol zurció a patadas al Barça y el Zaragoza lo hizo con el Madrid el sábado. Si un entrenador debe ser algo ese algo es psicólogo. Manejar el lenguaje es clave para conseguir lo que buscas: de tus chicos, de la prensa, de los árbitros...Hoy, Guardiola, con su equipo embotado mentalmente y en el filo de volver a ser histórico o quedarse en blanco, quiere sacar ventaja de su presunta sinceridad eterna y mediatizar a los colegiados. Y lo hace con pancartas políticas. Él sabrá, pero eso está muy feo.
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lunes, 19 de abril de 2010
Sin noticias del árbitro
Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 19 de abril de 2010
Buena jornada de los árbitros españoles, habitualmente vilipendiados por torpes, compensadores y sin criterio...
Si miramos las fichas de 'Marca' este domingo ninguno ha suspendido. Y eso es de mérito, pues estamos a cinco jornadas del final y en todos los partidos hay mucho en juego. Una prueba de fuego la tenía Undiano Mallenco en Cornellá. El duelo de pasión entre el gigante Barça y el modesto Espanyol celebrado el sábado puso la liga al rojo vivo con el empate a cero goles que rascaron los pericos a los culés. En este choque, duro, el trencilla mundialista hubo de sacar siete amarillas y una roja. Ésta a Alves, que ya amonestado cortó un avance rival con una zancadilla a la desesperada que lo condenó.
Undiano tuvo otra ocasión de decidir en una jugada clave, por unas presuntas manos dentro del área espanyolista reclamadas por Messi. Y el árbitro volvió a acertar. Ni queriendo podrían los azulgrana quejarse de la labor del colegiado. Los dos puntos que dejaron de ganar en casa de su vecino los perdieron por sus propios errores y los méritos del Espanyol.
En el Bernabéu, mientras, el buen Teixeira Vitienes lo tuvo sencillo en la habitualmente tortuosa dirección de un Real Madrid-Valencia. Pero si miramos al resto de campos, nos sorprendemos de que hay poca polémica y siempre bien resuelta. Ayza Gámez triunfó en un vertiginoso Tenerife-Getafe. El debutante Estrada Fernández pasó inadvertido en el Athletic- Zaragoza; lo mismo que Álvarez Izquierdo y Clos Gómez en el Xerez-Racing y el Málaga-Valladolid, respectivamente. Es decir, que en dos duelos histéricos por la permanencia, el árbitro no fue noticia.
Incluso Iturralde, con sus cosas, dejó sin argumentos a sus detractores en el Deportivo-Almería. Esta noche, Pérez Lasa tiene la ocasión en Mallorca de cerrar una buena jornada arbitral. La falta de noticias sería noticia. Y de las buenas.
periodistaycolegiado@elmundo.es
Buena jornada de los árbitros españoles, habitualmente vilipendiados por torpes, compensadores y sin criterio...
Si miramos las fichas de 'Marca' este domingo ninguno ha suspendido. Y eso es de mérito, pues estamos a cinco jornadas del final y en todos los partidos hay mucho en juego. Una prueba de fuego la tenía Undiano Mallenco en Cornellá. El duelo de pasión entre el gigante Barça y el modesto Espanyol celebrado el sábado puso la liga al rojo vivo con el empate a cero goles que rascaron los pericos a los culés. En este choque, duro, el trencilla mundialista hubo de sacar siete amarillas y una roja. Ésta a Alves, que ya amonestado cortó un avance rival con una zancadilla a la desesperada que lo condenó.
Undiano tuvo otra ocasión de decidir en una jugada clave, por unas presuntas manos dentro del área espanyolista reclamadas por Messi. Y el árbitro volvió a acertar. Ni queriendo podrían los azulgrana quejarse de la labor del colegiado. Los dos puntos que dejaron de ganar en casa de su vecino los perdieron por sus propios errores y los méritos del Espanyol.
En el Bernabéu, mientras, el buen Teixeira Vitienes lo tuvo sencillo en la habitualmente tortuosa dirección de un Real Madrid-Valencia. Pero si miramos al resto de campos, nos sorprendemos de que hay poca polémica y siempre bien resuelta. Ayza Gámez triunfó en un vertiginoso Tenerife-Getafe. El debutante Estrada Fernández pasó inadvertido en el Athletic- Zaragoza; lo mismo que Álvarez Izquierdo y Clos Gómez en el Xerez-Racing y el Málaga-Valladolid, respectivamente. Es decir, que en dos duelos histéricos por la permanencia, el árbitro no fue noticia.
Incluso Iturralde, con sus cosas, dejó sin argumentos a sus detractores en el Deportivo-Almería. Esta noche, Pérez Lasa tiene la ocasión en Mallorca de cerrar una buena jornada arbitral. La falta de noticias sería noticia. Y de las buenas.
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lunes, 12 de abril de 2010
Una voz ronca y sabia
Algunos aprendimos a ver el fútbol escuchándole a él. Otros lo que aprendieron fue a amar el deporte. Juanma Gozalo, 'Kubalita' para muchos amigos, y un ejemplo para mí,llevaba más de un año sufriendo como un condenado. Pero no por la enfermedad que lo carcomía, sino por saber que se le acababan los partidos, los mundiales de atletismo, los juegos olímpicos, las mañanas de micrófono en Radio Marca.
Fue su salida de RNE a cuenta del Expediente de Regulación de Empleo que hizo la radiotelevisión pública la que lo llevó a la radio deportiva de esta casa. Y fue esa llegada la que me hizo dejar de informarme de política por las mañanas con la cadena Ser, en la que trataba de expurgar el segundo año de Francino como sustituto de Gabilondo, para solazarme en la voz ronca y sabia de Juanma Gozalo.
Nunca volví a echar de menos las tertulias políticas, porque las suyas, con ser 'sólo' deportivas, eran profundas, trabajadas, documentadas y con los más importantes personajes del deporte español y mundial. Siempre imaginé a Gozalo, el del pelo amarillo, levantando el teléfono para llamar a 'nosequién' y que ese fulano siempre se pondría al otro lado. Siempre. ¿Quién era enemigo de Juanma? ¿Quién le rechazaba una entrevista? Cuando nadie lograba una declaración, Gozalo lo hacía, te lo servía, camino del cole con las niñas pidiendo 'su música' a voces en el asiento de atrás.
Ferrer Molina, compañero de Opinión de EL MUNDO, me vino pinchando desde hace tiempo para que tratáramos de quedar a comer con Juanma. Ambos le profesábamos admiración. Cuando por fin nos atrevimos a cruzar el vestíbulo y preguntar a los redactores de Radio Marca cómo contactar con él, nos confirmaron la noticia que ya pululaba en forma de rumor por la casa. "Juanma está muy malo", nos dijeron. "Hace el programa desde casa, en Cantabria y casi no viene por aquí".
Creo que su última aparición pública fue para ser homenajeado a palmas rotas en el acto conmemorativo de los 70 años de 'Marca'. Creo que ya no lo vimos más por aquí. Y ahora ya no lo oiremos más...
Yo era un barbilampiño periodista, aún estudiante, cuando trabajé en la última carrera que vio rodar a Indurain. En esa Vuelta a España de 1996, Juanmaviajaba entristecido porque le acababan de comunicar que lo sacaban de Radiogaceta de los Deportes, en RNE. Un día, en la sala de prensa de Sabiñánigo lo vi pasar y me armé de valor para mostrarle mi apoyo, el de un pipiolo. Me sonrió y me dio las gracias.
Gracias a ti, Juanma. Como no me conocías realmente, no sabes lo que me has enseñado. Espero haberlo aprendido.
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Amarilla para Mejuto en su último clásico
Parafraseando 'Aterriza como puedas', Mejuto eligió un mal día para dejar los Real Madrid-Barcelona. No es lo mismo estar preparando la despedida que irse a la francesa, manteniendo el silencio y dejando hacer. El buen árbitro asturiano debió darse cuenta al preparar el clásico de que ambos equipos llegaban igualados a puntos, con sendas rachas bestiales de triunfos, con un equipo blanco necesitadísimo de la victoria, pues no le quedaba nada más que ganar, tras caer con estrépito ente el Alcorcón en Copa y ante el Olympique de Lyon en 'Champions', justo en el año del regreso millonario de Florentino.
250 millones de euros de inversión después, el Madrid se presentaba excitado ante el mejor Barça de la Historia. Si se hace balance de los últimos 20 años, los blancos han perdido la delantera en España y en Europa ante los blaugrana. Cierto que en ese periodo han acumulado las mismas copas de Europa, pero a esos títulos los culés le han añadido un sello. Los blancos, no. Se han limitado a ser incombustibles en sus diversísimas versiones. El sábado, con otro dibujo distinto, el que este año les imprime Pellegrini, apelaban a una urgencia histórica de vencer de una vez a ese equipazo que los tiene sojuzgados. Y Mejuto no se enteró. No previó todo esto.
Ésa ha de ser la conclusión, porque el trencilla, que este año se retira por edad, tiene experiencia, colocación, buena forma física, templanza... lo tiene todo. Y si acertó esencialmente en las jugadas más polémicas (el no penalti a Messi de Albiol, el no gol de Raúl por la mano de Benzema), no sostuvo las riendas del choque en ningún momento. Habrá quien diga que si ningún equipo quedó satisfecho de su labor, eso es bueno, pero no siempre se cumple ese axioma. Tendrá la suerte de que la trascendencia y el resultado del duelo taparán su mala actuación, sin atreverse a decidir cuando debía, sin expulsar por doble amarilla a Alves o a Xabi Alonso cuando lo merecieron, sin imponer su autoridad en ningún momento, confiando en la buena relación de amistad que muchos jugadores de ambos bandos se profesan.
Pero Mejuto, eso no es suficiente. Te irás a casa al final de la campaña sabiendo que fallaste en tu clásico postrero, que te lo regalaron a modo de homenaje y que dejaste pasar la oportunidad de redondear una buena carrera en esto del silbato. En realidad, esta última está siendo tu peor temporada, pitas cada jornada como dejándote ir, y ayer eso fue visto por millones en todo el mundo este sábado. Una cosa es estar de salida y otra haberse ido antes de tiempo.
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viernes, 9 de abril de 2010
Mejuto siempre será aquél
Publicado en EL MUNDO el 9 de abril de 2010
Se marcha dos temporadas después que aquél que lo hizo famoso. Fue listo y se desligó pronto de él en los campos, pero nunca podrá apartarse del «Rafa, no me jodas». En 1996, un micrófono indiscreto inmortalizó aquella frase que lanzaba al estrellato al linier Rafael Guerrero y a Manuel Enrique Mejuto González, su jefe entonces. Será injusto, pero Mejuto siempre será aquél de La Romareda.
Por entonces, antes de que su asistente lo liara para señalar «penalti y expulsión» al 6, «ha sido el 6», o sea Xavi Aguado, Mejuto ya era uno de los trencillas más prometedores, con sólo 31 años y en su segunda temporada en Primera. Y ha cumplido, con sus avatares, pero con muy buena nota. Su designación para este Madrid-Barça es un premio merecido y mañana, cuando el asturiano decrete el final del partido, dirá adiós al blaugrana y al blanco. 45 años tienen la culpa.
No hay futbolista que pueda dudar de la honestidad de Mejuto. Pese a que otra cámara furtiva lo pilló en 2007 con Etxeberria, antes de un partido augurándole lo mejor: «Suerte, seguro que os salváis». Los de Bilbao se veían más cerca de Segunda que nunca.
Ha pitado dos Eurocopas. Y tuvo la mala suerte de que su mejor año coincidió con el de la España campeona de 2008. Pudimos ver su sonrisa amarga celebrando el gol de Torres en una sidrería. Se merece este clásico. Seguramente, camino de la caseta, se abrace a Raúl. Otro que está de salida.
periodistaycolegiado@elmundo.es
Se marcha dos temporadas después que aquél que lo hizo famoso. Fue listo y se desligó pronto de él en los campos, pero nunca podrá apartarse del «Rafa, no me jodas». En 1996, un micrófono indiscreto inmortalizó aquella frase que lanzaba al estrellato al linier Rafael Guerrero y a Manuel Enrique Mejuto González, su jefe entonces. Será injusto, pero Mejuto siempre será aquél de La Romareda.
Por entonces, antes de que su asistente lo liara para señalar «penalti y expulsión» al 6, «ha sido el 6», o sea Xavi Aguado, Mejuto ya era uno de los trencillas más prometedores, con sólo 31 años y en su segunda temporada en Primera. Y ha cumplido, con sus avatares, pero con muy buena nota. Su designación para este Madrid-Barça es un premio merecido y mañana, cuando el asturiano decrete el final del partido, dirá adiós al blaugrana y al blanco. 45 años tienen la culpa.
No hay futbolista que pueda dudar de la honestidad de Mejuto. Pese a que otra cámara furtiva lo pilló en 2007 con Etxeberria, antes de un partido augurándole lo mejor: «Suerte, seguro que os salváis». Los de Bilbao se veían más cerca de Segunda que nunca.
Ha pitado dos Eurocopas. Y tuvo la mala suerte de que su mejor año coincidió con el de la España campeona de 2008. Pudimos ver su sonrisa amarga celebrando el gol de Torres en una sidrería. Se merece este clásico. Seguramente, camino de la caseta, se abrace a Raúl. Otro que está de salida.
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